Caucho EPDM - Clades Composites

¿El deterioro del textil de vulcanización impide una separación limpia y aumenta los tiempos de producción de EPDM?

¿Empiezan además a aparecer marcas sobre la superficie del caucho?

En determinados procesos industriales de fabricación de láminas, bandas y rollos de EPDM, el caucho se procesa junto con un textil técnico que acompaña al material durante la vulcanización.

Después del conformado, el conjunto se introduce en autoclave y se somete a las condiciones de temperatura y presión necesarias para completar el proceso de vulcanización.

Una vez finalizado el ciclo, caucho y textil deben volver a separarse.

Y es precisamente en esta operación donde pueden empezar a aparecer algunos de los problemas que terminan condicionando la productividad del proceso: el caucho queda demasiado adherido al textil, la separación requiere cada vez más esfuerzo, aumenta el tiempo necesario para realizar el despegado y el propio tejido comienza a deteriorarse.

A medida que ese deterioro avanza, las consecuencias dejan de afectar únicamente al textil. El deshilachado, las deformaciones o los residuos adheridos pueden acabar reproduciéndose sobre la superficie del EPDM y generar marcas sobre la pieza vulcanizada.

Por tanto, la eficacia del desmoldeo no debería evaluarse simplemente comprobando si caucho y textil consiguen separarse.

La cuestión realmente importante es:

¿Se separan de forma limpia, rápida y con un esfuerzo mínimo, dejando el textil en condiciones de volver a utilizarse?

El punto crítico: la interfaz EPDM–textil.

Durante la vulcanización, el EPDM permanece durante un periodo prolongado en contacto directo con el tejido técnico y sometido a temperatura y presión.

A medida que avanza el proceso, cambian las características del caucho y aumenta su interacción con la superficie textil.

Cuando esta interfaz no está correctamente controlada, al finalizar el ciclo pueden aparecer:

  • elevada adherencia entre caucho y textil
  • zonas de tejido que permanecen pegadas al EPDM
  • mayor esfuerzo durante la separación
  • incremento del tiempo necesario para realizar el despegado
  • arrastre y deformación de las fibras
  • deshilachado progresivo
  • residuos adheridos al tejido
  • dificultad de manipulación y desenrollado
  • pérdida de consistencia del textil

En una producción repetitiva, estas pequeñas dificultades se multiplican ciclo tras ciclo.

Un despegado que requiere más tiempo, mayor intervención o una fuerza superior acaba convirtiéndose en una variable relevante para la procesabilidad y los tiempos de producción.

Comparativa EPDM desmoldeantes caucho

Separar el caucho sin arrastrar el textil.

Esta es una de las principales funciones de los sistemas desmoldeantes ABABOL desarrollados para aplicaciones de caucho y EPDM.

Mediante la formación de una película de separación controlada, el tratamiento actúa sobre la interfaz EPDM–textil reduciendo la adherencia generada durante la vulcanización.

El objetivo es muy concreto:

que el caucho pueda despegarse del textil de forma limpia, sin que éste permanezca adherido y prácticamente sin esfuerzo durante la separación.

Cuando la resistencia al despegado disminuye, también se reduce la tensión que recibe la estructura textil.

Esto permite:

  • realizar una separación más rápida
  • reducir la fuerza necesaria durante el desmoldeo
  • evitar que el textil sea arrastrado por el caucho
  • minimizar el deterioro de las fibras
  • reducir el deshilachado
  • limitar la cantidad de residuos adheridos
  • facilitar la manipulación posterior

No se trata simplemente de conseguir que el EPDM “desmoldee”.

Se trata de conseguir que se desprenda fácilmente sin deteriorar el elemento textil que tendrá que volver a utilizarse en el siguiente ciclo.

Cuando una mala separación empieza a aumentar el tiempo de proceso.

La adherencia excesiva no tiene únicamente una consecuencia mecánica.

También tiene una consecuencia productiva.

Cuando caucho y textil no se separan fácilmente, aumenta el tiempo necesario para completar la operación.

Puede ser necesario intervenir sobre determinadas zonas, aplicar una fuerza adicional, retirar restos de material o acondicionar el textil antes de poder introducirlo nuevamente en producción.

Cada una de estas operaciones añade tiempo a un proceso que, en condiciones adecuadas, debería ser sencillo y repetible.

Por ello, reducir la adherencia permite actuar también sobre una variable fundamental:

el tiempo necesario entre el final de la vulcanización y la disponibilidad del textil para un nuevo ciclo.

Una separación limpia y con un esfuerzo mínimo facilita el flujo de trabajo y mejora la procesabilidad global de la línea.

Menor esfuerzo significa menor deterioro del tejido.

Cuando el textil queda fuertemente adherido al caucho, cada separación somete sus fibras a una nueva tensión mecánica. Hay que tirar más. El tejido soporta una mayor fuerza. Y esta operación se repite una y otra vez.

Con los sucesivos ciclos pueden aparecer:

  • pérdida de estructura
  • deformación
  • apertura del tejido
  • fibras parcialmente desprendidas
  • pérdida de consistencia
  • deshilachado

El tratamiento desmoldeante permite disminuir precisamente esta agresión.

Si el caucho se desprende con facilidad, el textil recibe una solicitación mucho menor durante cada separación.

El beneficio no es únicamente realizar un desmoldeo más cómodo.

Es evitar que cada operación de despegado contribuya al deterioro progresivo del tejido.

¿Empiezan a aparecer marcas sobre el EPDM?

El deterioro del textil tiene además una segunda consecuencia: puede empezar a afectar directamente a la calidad superficial de la pieza.

Cuando un tejido pierde consistencia, se deshilacha o acumula residuos, deja de comportarse como una superficie homogénea.

Pueden aparecer:

  • fibras levantadas
  • zonas abiertas o deformadas
  • restos de caucho adheridos
  • diferencias de contacto entre diferentes áreas del tejido
  • irregularidades superficiales

Durante los ciclos posteriores, estas alteraciones vuelven a entrar en contacto con el EPDM.

El resultado puede ser la aparición de impresiones, irregularidades o marcas sobre la superficie del caucho vulcanizado.

En ese momento, un problema inicialmente relacionado con el desmoldeo pasa a convertirse también en un problema de calidad de producto.

Preservar el textil significa, por tanto, preservar también la regularidad superficial de las piezas fabricadas.

EPDM Ababol desmoldeante caucho

Más ciclos útiles con el mismo textil.

El textil utilizado durante la vulcanización no debe considerarse simplemente un elemento auxiliar.

Es una herramienta de producción que interesa mantener operativa durante el mayor número posible de ciclos.

Esto cobra especial relevancia cuando se utilizan textiles técnicos de mayor valor, como determinados tejidos de aramida, seleccionados precisamente por sus prestaciones mecánicas y térmicas.

Una separación agresiva puede provocar:

  • pérdida de estructura
  • contaminación
  • deshilachado
  • pérdida de regularidad superficial
  • necesidad de limpieza
  • sustitución prematura

Por eso, prolongar su utilización no significa simplemente conseguir un número mayor de ciclos.

El objetivo es conseguir más ciclos útiles manteniendo una separación limpia, una estructura textil estable y una calidad superficial constante en la pieza de EPDM.

Menos residuos, mejor procesabilidad.

Una separación limpia contribuye además a reducir la cantidad de caucho que permanece adherida sobre el tejido después del vulcanizado.

Esto facilita que el textil mantenga unas condiciones más homogéneas durante sucesivos ciclos y reduce las operaciones necesarias antes de volver a introducirlo en producción.

En términos de proceso, controlar correctamente la interfaz EPDM–textil permite actuar simultáneamente sobre:

  • menor adherencia
  • separación más limpia
  • menor esfuerzo durante el despegado
  • reducción del tiempo de manipulación
  • menor deterioro y deshilachado
  • menor acumulación de residuos
  • menor necesidad de limpieza
  • menor riesgo de marcas sobre el EPDM
  • mayor facilidad de manipulación
  • mejor procesabilidad
  • mayor número de reutilizaciones útiles
  • menor generación de residuos

La ventaja comienza en una separación más sencilla, pero termina repercutiendo sobre toda la cadena productiva.

Aplicación adaptada a cada proceso.

Cada línea de fabricación presenta condiciones diferentes: tipo de tejido, gramaje, geometría, temperatura, presión, velocidad de producción o sistema de manipulación.

Por ello, el tratamiento desmoldeante debe poder integrarse en el proceso existente.

Los sistemas ABABOL pueden aplicarse mediante pistola, cuando se requiere un mayor control sobre la cantidad y distribución del producto, o mediante sistemas convencionales de aplicación.

El objetivo es generar una película homogénea empleando únicamente la cantidad necesaria para controlar correctamente la interfaz entre caucho y textil.

Una aplicación excesiva no implica necesariamente un mejor comportamiento.

La eficiencia está en conseguir una distribución uniforme que permita que el caucho se desprenda fácilmente del tejido sin saturarlo innecesariamente.

ABABOL dispone además de diferentes tratamientos técnicos adaptados a distintas necesidades industriales y capacidad para desarrollar o ajustar soluciones en función de las condiciones específicas de cada proceso.

Desmoldeante EPDM para caucho - Clades Composites

El coste real no está únicamente en el desmoldeante.

Comparar dos soluciones exclusivamente por su precio por litro ofrece una visión incompleta.

En aplicaciones EPDM–textil deberían considerarse conjuntamente:

  • esfuerzo necesario para realizar la separación
  • tiempo empleado en el despegado
  • consumo y frecuencia de aplicación
  • intervenciones necesarias durante el proceso
  • frecuencia de limpieza
  • residuos acumulados
  • deterioro y deshilachado
  • número de reutilizaciones
  • frecuencia de sustitución
  • coste del textil técnico
  • posibles irregularidades o marcas sobre las piezas

Si el caucho puede separarse prácticamente sin esfuerzo, el textil no queda adherido y además mantiene durante más tiempo su estructura, el beneficio económico se genera en diferentes puntos del proceso.

Por eso, la variable relevante no es únicamente cuánto cuesta el tratamiento.

También importa cuánto tiempo requiere cada separación, cuánto cuesta el textil por ciclo de EPDM vulcanizado y durante cuántos ciclos puede mantener unas condiciones adecuadas de proceso y calidad.

Separar mejor para producir mejor.

En procesos de vulcanización de EPDM con textiles técnicos, el desmoldeo debe considerarse una variable del propio proceso productivo.

Los sistemas ABABOL están desarrollados para reducir la adherencia caucho–textil y facilitar un despegado limpio y controlado, evitando que el tejido permanezca pegado al EPDM y reduciendo al mínimo el esfuerzo y el tiempo necesarios durante la separación.

El resultado es una separación caucho–textil más rápida y limpia, un tejido menos expuesto al deterioro y al deshilachado, menor riesgo de marcas sobre la superficie del EPDM, más reutilizaciones útiles y una mayor eficiencia y rentabilidad del proceso de fabricación.

¿Tienes problemas de adherencia, desgaste del textil o desmoldeo en tu proceso de EPDM?

Nuestro equipo técnico puede analizar tu aplicación y recomendar el tratamiento ABABOL más adecuado a tus condiciones de producción.